El Casco Viejo (oficialmente San Felipe) es la ciudad que Panamá construyó en 1673 después de que el pirata Henry Morgan quemara la primera — y hoy es el kilómetro cuadrado más cool del país: arquitectura colonial listada por la UNESCO, balcones de hierro forjado chorreando buganvilias, y detrás de esas fachadas, los mejores restaurantes, rooftops, hoteles boutique y bares de coctelería que tiene Panamá.
La noche perfecta
- Hora dorada en un rooftop — el skyline al otro lado de la bahía hace el trabajo;
- Cena: de menús degustación a comida panameña de fonda elevada por chefs jóvenes;
- Después: speakeasies, rincones de jazz, salsa si te atreves;
- De día: iglesias, plazas, el Museo del Canal, café artesanal y puestos de molas Guna.
Vivir ahí
Existen lofts restaurados con techos de 3 metros y muros de piedra — preciosos, con precios a la altura y las advertencias de todo centro histórico: escaleras, humedad, ruido de fin de semana, estacionamiento escaso.
La parte honesta
Una calle puede estar bellamente restaurada y la siguiente aún en ruinas — es parte de la textura del Casco, y la gentrificación es una conversación abierta. Mantente atento de noche en los bordes, como en todo corazón turístico. Nada de eso cancela la magia: aquí es donde Panamá seduce a los visitantes hasta volverlos residentes.
Foto de portada: RB Photo, Wikimedia Commons (CC BY 2.0).
