Parte 2 de la serie del fundador. En la parte 1 conté por qué decidí salir de Brasil. Ahora, lo que fui a verificar punto por punto.
1. Seguridad — mi criterio número uno
Panamá es muy seguro. Sobre todo donde vivimos, en Panamá Pacífico, donde la criminalidad, el robo y el hurto son prácticamente cero en nuestra experiencia.
Y no es solo aquí. En Ciudad de Panamá, en general, caminas tranquilo. En mi experiencia, puedes andar por el Casco Viejo o la Avenida Balboa de madrugada con el celular en la mano sin que nadie te moleste. Para quien viene de Brasil, es otra dimensión de vida.
Hay zonas alejadas con problemas, como en todo país. Pero el patrón general es de país seguro — y los números regionales confirman la sensación.
2. Salud — la regla que nadie te cuenta
El sistema es muy distinto al brasileño, y esto debe quedar claro: no puedes depender de la salud pública. Necesitas un seguro de salud — que no es igual al convenio brasileño; tiene reglas propias (carencias, reembolsos, red).
La buena noticia: los hospitales privados son excelentes. Estructura de primer mundo, equipos de última generación. Y el seguro cuesta lo mismo que un buen plan en Brasil — ni más caro ni más barato. Lo que cambia son las reglas, no el precio.
3. Impuestos — la renta territorial
Panamá adopta el principio de la renta territorial: la renta generada fuera del país está exenta de impuesto aquí.
Ejemplo práctico: si tienes inversiones en el mercado americano, Panamá no cobra nada sobre esa ganancia (lo que retenga el país de origen es otra conversación — planifica con tu contador). Para quien tiene estructura internacional, cambia el juego.
👉 Continúa en la parte 3: Panamá visto por un emprendedor — logística, nichos abiertos y bancos que financian en cuotas de verdad.
